¿Cómo gestionar las referencias laborales para encontrar empleo?

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En muchas vacantes nos piden adjuntar referencias al momento de postular. En otras, las empresas piden estas recomendaciones más tarde, ya sea a través de una carta o de contactos.

El mercado laboral es muy competitivo y las empresas quieren asegurarse de que contratan a los candidatos más aptos para cada cargo. Quieren conocer a ese profesional más allá de su currículum, por ese motivo revisan las redes sociales y también piden recomendaciones.

Cuando queremos presentar un perfil completo y entregar una buena impresión, es importante que contemos con gente que pueda acreditar nuestras habilidades y conocimientos, que sepan cómo trabajamos y qué aportamos al equipo.

Las redes sociales han hecho eco de esta necesidad y en algunas plataformas ya permiten adjuntar esas recomendaciones en el perfil porque, al fin y al cabo, eso también demuestra que contamos con experiencia y una red de contactos activa.

¿Para qué sirven las referencias?

Son una herramienta para completar el perfil, ya que añaden información sobre dónde hemos trabajado, con quién y si nuestro trabajo fue bueno. Funcionan como validadores de las habilidades, conocimientos, fortalezas y formas de trabajar.

Esta es una herramienta con la que cuentan los reclutadores para comprobar que las personas cuentan efectivamente con experiencias que mencionan. Ocurre que, como existe la práctica habitual de incluir datos fantasiosos en el CV, estos relatos externos permiten verificar lo que las personas dicen de sí mismas cuando presentan sus candidaturas.

Para que una referencia sea eficiente debes gestionarla de manera correcta y pedírsela a alguien que pueda enfatizar los puntos que se correspondan mejor con el trabajo al que postulas. No hace falta mencionar que todo lo que los contactos evalúen debe ser cierto y basarse en una experiencia real.

No se usa agregar las referencias directamente en el currículum, ya que lo normal es que se pidan cuando has avanzado en el proceso. Deben ser personas que realmente hayan trabajado contigo, nada de mencionar a amigos y familiares para que te avalen en el proceso.

Tras los primeros pasos, los reclutadores te pedirán el contacto o las cartas de recomendación que tengas. Ahí es el momento de entregarlas.

En muchos procesos de reclutamiento esta petición se realiza tras las primeras entrevistas, cuando los gestores de talento quieren conocer un poco más de tu persona como profesional y desean contrastar tu presentación con la opinión que tienen de ti otros profesionales.

En este caso, cuando conocemos un poco más sobre la empresa en que queremos trabajar y sus valores, es buena idea dar como referencia a alguien que destaque justo lo que creemos que puede ser más interesante para dicha organización.

Esto quiere decir que resulta importante seleccionar los profesionales que nos van a recomendar de acuerdo al objetivo que tengamos en mente. No todos nuestros contactos servirán, así que piénsalo bien.

Selecciona las referencias y pídeles el favor

Una buena referencia dependerá siempre de qué queramos destacar. Puedes pedírsela a tu jefatura anterior, a tus compañeros de trabajo, a clientes o incluso a personas que hayas tenido a tu cargo si has ocupado un puesto de liderazgo.

Lo importante es que se destaquen las capacidades específicas que encajen con el nuevo puesto al que aspiras.

También es importante que esas referencias no sean de trabajos muy antiguos, sino que estén actualizadas y ofrezcan una perspectiva actual de ti. Si das el contacto de la primera persona que tuviste como jefe y no has mantenido un contacto regular, lo más seguro es que no sepa con qué nuevas habilidades y formaciones cuentas.

Antes de dar el nombre y contacto de una referencia es importante que lo pensemos con atención y que hablemos con la persona. Hay que explicarle la situación, el puesto al que aspiras, por qué crees que eres buen candidato…

Nunca facilites una referencia sin haber hablado antes con esa persona. Puede que nunca conteste a números o correos desconocidos o que simplemente entregue información tan vaga que en lugar de ayudarte podría terminar perjudicando tu candidatura.

Pregunta siempre, entonces si tienen disposición a ser referencia para tu postulación y si puedes facilitar sus datos personales (nombre, teléfono y email).

Avisar es importante, al igual que tener esa breve conversación, porque así tienen tiempo de prepararse y entregar información sólida y clara sobre ti como profesional. No hay nada mejor como estar preparado cuando te preguntan sobre otra persona.

Cartas de recomendación

A veces las referencias no son personas que se puedan contactar, sino cartas de recomendación. Las suelen pedir los colaboradores cuando terminan su trabajo en una empresa.

Estas cartas son muestras sólidas de que una persona ha realizado un buen trabajo en ese cargo y que tanto sus compañeros como liderazgos lo respaldan en su nueva búsqueda.

Muchas empresas suelen pedirlas tras revisar el currículum y esperan recibir uno o varios documentos donde otros profesionales avalen las cualidades de una persona como profesional.

En algunos procesos estos documentos son obligatorios y en otros pueden convertirse en la clave decisiva para que te prefiera a ti por sobre tu competencia.

Por lo general cuesta un poco más pedir cartas de recomendación a nuestros contactos, ya que al principio da un poco de vergüenza pedir una evaluación tan directa, pero contar con ellas resulta de gran utilidad cuando optamos a un puesto de trabajo. Además, estas cartas pueden quedar para otros procesos o ser actualizadas cuando creas que sea necesario.

Contar con estos documentos es de gran valor cuando nos enfocamos en buscar un nuevo empleo y seguir creciendo. Para que resulten más efectivos, cuando los pedimos necesitamos exponer los motivos por los que queremos trabajar en tal empresa o rubro y cuáles son nuestros planes de carrera, además de preguntarle a la persona cuáles son nuestras fortalezas en el ámbito laboral y en el trabajo en equipo.

Agradece

Lo correcto es agradecerles siempre por su colaboración a las personas que han servido de referencia, tanto si el proceso ha sido exitoso como si no.

Tal como cuando nosotros queremos que la empresa nos dé información sobre el proceso, los profesionales que te han avalado también desearán conocer qué tal ha resultado la candidatura y si al final te han elegido.

Cuando las cosas no salen como queremos, la verdad es que cuesta un poco más hacer esa llamada o mandar ese mensaje. Pero comunicar la situación, aunque sea una noticia negativa, puede ayudarnos a mantener la relación para así, más adelante, contar con esa persona aliada.

Durante tu vida laboral siempre vas a entablar relaciones de trabajo y siempre vas a obtener más experiencias positivas que negativas. Aprovéchalas, fortalece tu candidatura y diferénciate de la competencia.

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