“No aguanto más a mi jefe”: ¿me cambio o no?

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Cada vez te cuesta más ir a trabajar, consideras que tuviste una buena jornada cuando ni supiste del jefe, te asfixias nada más pensar que toca ir a reunión. Cada día te acosa un pensamiento: que hasta cuándo te chatea esa infeliz persona ante la cual respondes.

La cosa no puede seguir así. Es momento de cambiar de trabajo, de volver a disfrutar de lo que haces, de dar lo mejor de ti y sentir de nuevo que encajas en la empresa y con los valores que promueve.

Ahora sí que sí, no aguantas más

Puede que tengas sentimientos encontrados al respecto. Te sigue gustando el trabajo que haces, te agradan tus compañeros, pero el mal liderazgo está afectando tu salud mental.

Hay una frase muy conocida en el mundillo: “la gente no renuncia a la empresa sino a los malos jefes”.

Es verdad que con la pandemia y la crisis económica dejar el trabajo y pensar en buscar uno nuevo no parece buena opción.

Sin embargo, puede que aguantar diariamente esta situación acabe afectando tu salud física y mental. El estrés o la ansiedad son mecanismos de defensa, pero no se pueden perpetuar en el tiempo. Cuando esto sucede, es el momento de pensar firmemente en un cambio.

¿Cómo detectar una mala jefatura?

Tenemos que entender que ser líder es una habilidad que se aprende y se trabaja. Cuando alguien es un mal jefe no significa que sea una mala persona, sino simplemente que no ha desarrollado las habilidades específicas para gestionar equipos y coordinar tareas.

Hemos llegado a la conclusión de que solo 1 de cada 10 personas posee una habilidad innata para el liderazgo: el resto tenemos que trabajar en ello para cumplir con esta tarea.

Aquí van algunas señales que identifican una mala jefatura:

  • Culpa de los errores a los integrantes del equipo. Si se encarga de señalar un error y se centra en quién lo cometió en lugar de darle solución, está poniendo en relieve la incapacidad para asumir errores y seguir adelante.
  • Nunca felicita al equipo. El reconocimiento es uno de los grandes problemas que afectan en la retención del talento. Los buenos liderazgos son los que demuestran reconocimiento en público y orgullo por el equipo que tienen.
  • Se toma los comentarios o el feedback de forma personal. Este es un error muy común, que también suele darse entre algunos colaboradores. Señalar posibilidades de mejora no es hacer un ataque personal, simplemente es una forma de avanzar y aportar.
  • No sabe delegar. Este es el caso en que la persona pretende estar encima de todas las tareas y revisar cada procedimiento, hecho con el que el equipo no logra avanzar ni ejercer sus responsabilidades de manera independiente. A esto se lo conoce como micromanagement.
  • A su reloj le faltan horas y cree que el equipo es igual. No existen los descansos ni el horario laboral, la conexión es 24/7 y espera lo mismo de los trabajadores.
  • Insinúa que deberías darle las gracias por tener trabajo. Esto sirve para justificar las malas condiciones y las deficiencias de liderazgo. Por supuesto, esta es una argumentación muy pobre y deja en evidencia lo deficiente de su gestión.
  • Hace muchas promesas que nunca cumple. Esta es una manera de contentar a corto plazo y puede funcionar unas pocas veces, pero se llevará una decepción mayor al comprobar que ya no creemos en su palabra.
  • Entrega poca información o no te informa qué quiere. Aquí falla una habilidad muy importante, que es la comunicación. Es básico que un líder sepa decir lo que necesita de forma clara y adaptada a cada interlocutor, pero ocurre que en vez de esto entregue indicaciones vagas y luego no le parezca bien el resultado. Cuando le indicas que necesitas instrucciones precisas para llevar a cabo una tarea, se molesta.
  • No tiene en cuenta tus horas libres o tus vacaciones. En este 2021 el derecho a la desconexión ha ocupado muchos titulares y ha puesto en relieve la necesidad de abstenerse de contactar a alguien fuera del horario de trabajo.
  • No acepta otros puntos de vista o no permiten el intercambio de opiniones.
  • Tienen colaboradores favoritos y no otorgan un trato igualitario a todos los miembros del equipo.

En definitiva, “un mal jefe no solo pondrá en peligro el crecimiento de tu carrera, sino que también tendrá un impacto negativo en tu vida personal”, asegura Lynn Taylor, autora y asesora de liderazgo, en una entrevista a Business Insider.

¿Te cambias o no?

Sabemos que la mayoría de los profesionales puede permanecer incluso más de un año en situaciones como las que hemos comentado anteriormente, pensando que la cosa mejorará o cambiará.

En este sentido, es un tema de dos personas. Es necesario indicarle a la jefatura cómo te sientes y qué necesitas. Una muy mala idea, en esta vida, es asumir a priori que las personas hacen las cosas por maldad, cuando lo más seguro es que haya un problema de ignorancia. Sin embargo, por su lado, el jefe o la jefa debe tener predisposición a escuchar tu opinión e intentar modificar las conductas que pueden ser dañinas para los objetivos.

Si aun así la situación no mejora, es el momento de cambiar de trabajo, de buscar nuevos retos y de liberarte de la relación tóxica que se ha creado.

Nuestra recomendación es que analices la situación y escribas qué buscas en tu trabajo, cómo debe ser el líder que te contrate y qué características son imprescindibles y cuáles deseables.

Es importante que sepas lo que buscas en una jefatura y que durante la entrevista de trabajo hagas preguntas relacionadas con esto. También es importante no ponerte en situación de crítica constante en referencia a tu anterior líder: te consta que el problema no eres tú, pero los demás no tienen cómo saberlo.

Recuerda que te harán preguntas como “¿por qué cambiaste de empleo?”, “¿no te gustaba tu jefe?”, “¿por qué?”. Practica desde antes las respuestas, te adelantamos que las más útiles con las  que dicen la verdad, aunque sin trasuntar una actitud de desprecio hacia otras personas. Hemos publicado en este blog consejos al respecto.

Es necesario que hagas un ejercicio contigo mismo para “sanar” las heridas que ha dejado un mal liderazgo. Si no dedicas tiempo a reflexionar sobre esa experiencia negativa, después te resultará difícil empezar a construir una crítica constructiva sobre lo aprendido de esa jefatura.

Aunque nos parezcan desagradables, de las situaciones complicadas suelen aprenderse muchas cosas. En nuestra memoria quedan grabadas conductas y habilidades que no pensábamos que se desarrollarían.

Cuando la situación se vuelve insostenible o los lunes sientes que prefieres morirte si eso implica no ir a trabajar, recuerda que existe CompuTrabajo. Aquí lo único que te pedimos es actualizar tu currículum y empezar a buscar una mejor oportunidad.

Sí, existe el miedo a lo desconocido y el ambiente es de incertidumbre, pero no mereces hacerte daño permaneciendo en un lugar donde no eres feliz. El trabajo que quieres te está esperando.

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