Reinventarse después de los 50 para volver al mercado laboral

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Algo que define a la vida es la regeneración constante. En todo orden de cosas, lo que no cambia deja de tener sentido y esto tiene su correlato en la actividad laboral. Y si tienes 50 años ya te habrás dado cuenta de lo cierto que es.

Antes existía cierta connotación negativa con respecto a cambiar o reinventarse, pero biológicamente nuestro cuerpo lo hace de manera continua y nuestra mente y habilidades no tienen por qué no seguirle el ritmo.

Lo que ha ocurrido en los últimos 9 meses ha sido identificado con crisis o debacle por algunas personas, pero si lo miramos desde más lejos veremos que en realidad es crecimiento, experimentación y búsqueda de algo que nos llene completamente. El conflicto viene de no asumir este hecho.

En concreto, ¿qué tiene que ver esto con buscar trabajo a los 50? Es cierto que a esta edad se puede ver que el mercado les cierra poco a poco la puerta, pero el mercado no es un dios todopoderoso, el mercado son las personas. Repensarse, reafirmarse, reivindicarse y perseverar lleva a encontrar un trabajo que quizá sea desconocido pero terminará siendo mejor.

El mercado laboral y sus cambios

Comencemos por establecer la idea de que la vida productiva, en el siglo 21, dura por lo menos hasta los 70 años. Los profesionales alargan su vida laboral y su aporte a la empresa con cada vez mayor frecuencia. Es que una persona que se actualiza y que posee varias capas de experiencia obtiene, al final, mayores capacidades que una persona más joven y que solo conoce lo más actual.

El mercado, por su parte, es mucho más flexible. Ya no hay trabajos para toda la vida y los candidatos evolucionan al ir pasando de empleo en empleo.

Es típico que las personas más jóvenes hayan estudiado una carrera en la universidad, pero entre la sobreoferta y las dificultades para pagarla lo más seguro es que terminen dedicándose a otra cosa. La norma será que una persona pase pasarán por muchos rubros, áreas y cargos antes de encontrar su valor y especialización en el mercado laboral.

Y eso es el mercado de los cargos de planta. Pero, tal como lo terminó de evidenciar la pandemia, los cargos de planta están destinados a desaparecer. En Estados Unidos, por ejemplo, el estudio de Upwork afirma que el 50% de los trabajadores serán freelance en los próximos 10 años.

El momento no es precisamente estático y eso se refiere a ti también.

Quedan, sin embargo, los trabajos de producción, coordinación o liderazgo, donde se buscan perfiles con amplia experiencia. Puedes plantearte si tu perfil encaja en este tipo de trabajos y adaptar tu candidatura para optar a alguna de estas posiciones.

La importancia de la marca personal

Pero lo más seguro es que tengas algo más en mente y te preguntes cómo puedes reinventarte. Antes de empezar a estudiar cualquier cosa o entrar de lleno en la tecnología es necesario que encuentres el valor de tu marca personal.

Tu marca personal es tu sello identificativo que tiene que ver con el valor profesional que aportas. Este conocimiento, habilidad o experiencia puede ser de gran ayuda en ciertos rubros y en ciertas áreas de empresa.

Tener identificado ese valor o valores puede ser clave a la hora de buscar ofertas de empleo y de postular tu candidatura. Si los reclutadores se dan cuenta al primer vistazo de tu valor y tu marca personal, te resultará mucho más fácil llegar a ese nuevo punto en tu plan de carrera.

Así que una vez identificado escríbelo, plásmalo para que pueda llegar a ser valorado. Si no está escrito, no existe.

Puede que antes te dedicaras a un puesto directivo y ahora te dediques a la consultoría  freelance. Esto no supone un paso hacia atrás, todo lo contrario, es una evolución.

No todas las personas pueden darse el gusto cambiar de empleo y reorientar su carrera. Si tú puedes, ¿por qué no aprovechas ese privilegio?

Las empresas y su búsqueda del talento sénior

Ya habrás constatado, en más de una ocasión, que hay empresas que filtran por edad. Esto desconcierta, enoja, desorienta. Pero son empresas que funcionan “a la manera antigua”, que están perdiendo un valor esencial y que posiblemente no existan dentro de un par de años.

Son empresas que se basan en criterios económicos y con pensamiento a corto plazo. Lo bueno es que las cosas cambiaron, y son muchas las que ya miran al futuro y creen en otra forma de trabajar.

Para reforzar lo anterior, te contamos que desde hace 3 años hay una nueva tendencia en el mundo laboral: para crear una buena fuerza de trabajo es necesario contar con diferentes generaciones, lo que ayuda a crear una propuesta de valor en el mercado.

El talento sénior se busca, y más, después de esta pandemia. La experiencia de algunos de los profesionales sénior ha permitido capear el temporal y salir airosos de una situación que parecía bastante complicada.

Los empleados de mayor edad aportan experiencia, habilidades de resolución de problemas, visión de largo recorrido y una amplia red de contactos.

La tecnología es una habilidad que se puede adquirir y debe tenerse hoy en día, pero la inteligencia y la innovación vienen de las personas y eso no se compra. Asegúrate de que tu propuesta de valor muestre de forma concreta esas dos características.

“Un sénior puede formarse en nuevas tecnologías o adquirir conocimientos de community manager en unas semanas, pero la experiencia de una vida profesional no puede enseñarse, por eso es algo más valioso”. Así lo resume Iván Camilo Suárez, que lidera un proyecto para sensibilizar a los reclutadores a incorporar talento sénior a sus planillas.

Reinventarse es reivindicarse

Hasta hace un año estábamos acostumbrados a un orden de cosas en que todo era desechable, incluyendo a las personas. ¿Te acuerdas del grafiti? “No era depresión, eran 30 años”. Todo indicaba que, siendo joven o menos joven, no había cabida, lo que por supuesto terminaba afectando la autoestima de cualquiera. Lo sano, en este momento, es dar ese escenario por terminado.

Muchos reclutadores destacan que cuando hablaban con profesionales sénior estos solían tener una autoestima baja cuando se presentaban a la entrevista y se menospreciaban ante el talento más joven.

Claro que a veces sucedía todo lo contrario. Se daba que había “viejos tercios”, que no lograban ver más allá de su nariz y no paraban de alabar su carrera profesional y despreciaban a los nuevos talentos, negándoles capacidades y desechando sus propuestas. Un ejemplo notable fue la gestión de la pandemia y esto se replica dentro de las empresas, donde esta actitud dificulta la relación multigeneracional y entrampa todos los procesos.

Los que los profesionales de RR.HH. recomiendan hacer es mostrar un balance de la trayectoria profesional y destacar los aspectos positivos, los logros y las situaciones de crisis en las que se aprendió algo de valor para el crecimiento empresarial y profesional.

De paso, un pequeño consejo práctico: es necesario modificar y modernizar el currículum vitae. Este documento debe mostrar la adaptación a los nuevos tiempos, un CV con un aspecto desfasado puede decir muchas cosas del profesional que lo presenta, por ejemplo que no está al día con las novedades del mercado.

Ahora es el momento de reinventarse y volver a salir al mercado. Especialízate en algún aspecto que te entusiasme, recicla viejos conocimientos y desarrolla habilidades como la comunicación digital, el uso de nuevas tecnologías o el análisis de datos.

En tiempos revueltos, sobre todo, es cuando el factor decisivo está en la actitud, en reivindicar tu valor. Juegue, maestro.

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