Automotivación, el primer paso para inspirar a tus equipos

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Lecciones en todo sentido. Son lo mínimo que nos han dejado estas últimas semanas de cambios inesperados y que nos tienen replanteándonos varios aspectos y prioridades de nuestras vidas. Para qué hacemos lo que hacemos, qué es lo más importante, cuál es el sentido de nuestras sociedades, cuáles son nuestros deberes con respecto a los demás. En lo práctico, han sido días de cambios de rutina, de confinamiento, de trabajo a distancia.

No es primera vez que una enfermedad se expande por todo el mundo y amenaza la civilización. Pero en esta ocasión la pandemia nos está enseñando a valorar la vida por sobre cualquier otra consideración y la tecnología nos está ayudando en ese sentido, sobre todo las comunicaciones. Gracias a estas hemos podido continuar con la operación de nuestras empresas y establecer contacto con nuestros colaboradores.

Y sí, la incertidumbre hoy está más presente que nunca.

Pero también es cierto que estos tiempos son de fortalecer, de estrechar lazos y, sobre todo, de darles energía a los equipos de trabajo y así mantenerlos motivados y alertas. Energía, luz, motivación. Esta es una época sin oficinas, donde el presentismo pierde importancia dentro de las organizaciones y es reemplazado por la productividad; la clave para impulsarla entre los colaboradores está en la motivación.

La motivación es un elemento imprescindible para el desempeño laboral de los individuos cuando el objetivo es obtener mayores y mejores resultados, pero ¿cuál es el paso que debemos dar para comenzar a influir positivamente en las personas que nos rodean?

“Automotivación”: influye en ti mismo e inspira a los demás

Es un hecho que la motivación es un elemento que debe estar presente en todas y cada una de las facetas de nuestras vidas. Sin embargo, hablar de automotivación implica ir mucho más allá. Se trata de encontrar las razones precisas para darnos la fuerza interna que nos mantiene de pie y con la presencia de ánimo suficiente para enfrentar lo que venga. En el fondo,  la recarga de energía que requerimos para seguir impulsando nuestro camino hacia adelante.

La automotivación nos entrega tolerancia y activa nuestra capacidad de lucha, porque cuando la motivación nace de nuestro interior generamos fortaleza. El éxito de la automotivación radica en la habilidad natural que poseemos para entusiasmarnos lo suficiente como para perseguir un objetivo y superar cualquier expectativa; cuando eso sucede, podremos generar un entorno donde cada vez será más fácil acceder a un desarrollo genuino y real no sólo en términos profesionales, sino en la vida misma. Y, lo que es más importante, podremos influir positivamente en nuestros equipos para obtener los mejores resultados

Pasos para desarrollar la automotivación

La realidad “pandémica” en que estamos inmersos nos hace experimentar sensaciones nuevas que podrían llegar a sacarnos de nuestro centro, volviendo turbulento nuestro camino profesional. Sin embargo, es muy importante que no desistamos y que no nos dejemos llevar por el desánimo. Se trata de ir contra la corriente y mantenernos lo más estimulados posible, de modo que nuestros resultados sean positivos tanto en términos individuales como en términos de efectividad de equipos.  Aquí te decimos cómo puedes lograrlo.

1.- Determina tus metas y pregúntate hacía dónde quieres llegar. Tener objetivos bien definidos es una muy buena manera de acceder a la automotivación. Para ello es necesario que planifiques perfectamente bien tus metas en función de lo que deseas y de la versión de ti que quieres construir en un futuro cercano.

Diseña tu plan de acción de modo que te entregue un seguimiento real de tus logros más significativos. Así, cada vez que cumplas con un objetivo experimentarás la autorrealización en toda su extensión y te convertirás cada vez más en un ser autocompetitivo.

Es sumamente importante que pongas cuidado en que las metas que te establezcas sean realistas y vayan de acuerdo a tus habilidades y competencias. De no ser así, el cumplimiento de dichas metas puede quedar puesto en riesgo, lo que contribuiría a que experimentes desmotivación, con los consiguientes niveles de estrés innecesarios en tu vida. Esta misma regla debes aplicarla dentro de tu equipo de trabajo.

2.-  Enfoca tus pensamientos hacia el lado positivo. Para que esto suceda, lo primero que tienes que hacer es prestar atención a tus sentimientos, tus emociones y tus necesidades. Debes permitirte entrar en un periodo de autointrospección donde seas capaz de detectar todo lo que no te gusta y aceptar el cambio como una constante en tu vida.

Cuando has logrado entender tu interior, puedes empezar a tener en mente a todas las personas que forman parte de tu entorno; de esa forma tus decisiones contribuirán también a aportar algo positivo y formativo para ellas. Si aprendes a conocerte, podrás conocer también a todos lo que te rodean.

Si lo consideras necesario, busca a un profesional que te ayude a identificar tus virtudes y así aprendas a potenciarlas.

Cuando hayas logrado esto, deberás trabajar con tu equipo de esta misma forma. Entender los sentimientos, las emociones y las necesidades de las personas con las que trabajas, te permitirá conocerlas más a fondo. Cuando asumas este conocimiento lograrás asignarles tareas que contribuyan a su felicidad y a su desarrollo profesional.

3.-  Enfréntate a lo desconocido. Salir de la zona de confort es uno de los grandes retos que tenemos que superar para acceder a un desarrollo real, tanto en lo personal como en lo profesional. Si has determinado que es tiempo de cambiar de giro, date la oportunidad de intentar algo nuevo. Esto no representa en absoluto un retroceso, sino todo lo contario: puede ser el gran impulso que necesitabas para llegar justo donde tenías en mente.

Con respecto a tu equipo de trabajo, también es válido darles un empujón y permitirles probar nuevos horizontes. De este modo ampliarán tanto sus conocimientos como sus habilidades.

4.-  Pierde el miedo a equivocarte. No olvides nunca que de los errores aprendemos las más grandes lecciones, así que no te autocastigues si las cosas no salen como las tenías planeadas. Utiliza esas áreas de oportunidad para hacer un ajuste en tu plan de acción y muéstrate con toda la actitud de intentarlo bajo nuevos enfoques.

Si el error viene de miembros de tu equipo, evita juzgarlos y procura ayudarlos a encontrar una solución. Con ello, reforzarás la idea de que la unión siempre hace la fuerza.

5.- Aprende de los que te rodean. El aprendizaje es un proceso motivacional y esa motivación debe nacer de la necesidad de explorar lo desconocido. Acepta todo lo que las personas más cercanas a ti pueden aportarte, son conocimientos y acciones que se convertirán en insumos de tu éxito.

No pierdas nunca de vista que el aprendizaje genera autoconfianza y credibilidad en nuestro potencial. Si estamos dispuestos a aprender algo nuevo todos los días, nos podremos enfrentar a cualquier desafío, por muy duro que este parezca.

6.- Invierte en fuentes de satisfacción. Parte del éxito de la automotivación radica en la capacidad que tenemos para desconectarnos del terreno laboral por unos instantes y hacernos cargo de nuestra parte individual. Esto es fundamental, sobre todo, en estos tiempos donde el hogar es también lugar de trabajo.

La mente necesita un descanso y las personas necesitan generar estados de felicidad.  Lee un libro, medita, ve una película, haz deporte o tómate un tiempo para reunirte virtualmente con tus amigos más entrañables: ya conoces o irás descubriendo la fuente de reabastecimiento que necesitas para mantener tu motivación y fortalecer tu ímpetu. Fomenta que tus equipos también incorporen esta práctica.

7.- Inspírate en personas exitosas.  Atrévete a explorar las historias de superación de las personas que más admiras y tómalos de ejemplo para alcanzar tus objetivos. Explora sus métodos, su disciplina y sus rutinas y construye un cronograma que te permita organizarte mejor cada día. Este es u n factor de cambio que  te irá acercando a la persona que siempre soñaste que podrías ser.

8.- Premia tu esfuerzo. Cada vez que alcances una meta que te vaya acercando al objetivo que te has planteado, ten la capacidad de reconocer que has hecho las cosas bien y retribuye tu esfuerzo con una actividad que te llene el espíritu. Y aplica esto mismo, cuando la ocasión lo amerite, a las personas con las que compartes la actividad laboral.

Si te caes, levántate.

En un camino donde el cambio se ha convertido en la mayor constante, es muy natural que experimentemos temor a adentrarnos en lo que no conocemos y a perder el rumbo de las cosas. Este temor puede hacer que al principio todo te parezca un poco más difícil de lo que en realidad es.

Cuando sientas que estás a punto de rendirte, no dejes de recordar que la historia de las grandes personas se construye solo a través de su capacidad de mantener la voluntad de sobreponerse a un incesante volver a empezar. Y no olvides lo siguiente:  para poder inspirar a los demás hay que comenzar a trabajar desde adentro, para luego compartir hacia afuera. ¡Haz que cada experiencia de vida valga la pena para todos los que te rodean!


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