Conviértete en agente de cambio y encamina a tu empresa hacia el éxito

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En el artículo anterior hablábamos de la importancia de fortalecer la automotivación e inspirar así a los equipos a sacar adelante los objetivos que nuestras organizaciones nos han encomendado. La automotivación es “un estado del espíritu”, donde la persona asume dichos objetivos como propios. Para poder alcanzar un estado de automotivación pura en este periodo de confinamiento, es necesario empezar a trabajar desde adentro. ¿Qué quiere decir esto? Disponerse a manejar el cambio y hacerlo parte de la vida diaria de forma permanente. A continuación te contamos cómo puedes lograrlo.

1.- Abraza el cambio y hazlo parte de tu nueva realidad. Potenciar la seguridad en tu persona, así como tus capacidades y tus fortalezas, evitará que los factores externos te superen. La resiliencia, la capacidad de superar la adversidad, es un elemento imprescindible para lograr aceptar el cambio en periodos de crisis, ya que nos abre la posibilidad de ver los beneficios reales de este y nos permite adaptarnos a las nuevas exigencias de nuestro entorno.

2.- Provoca cambios de adentro hacia afuera. Un agente de cambio es aquel que decide tomar un rol proactivo en el proceso. Para esto se ayuda de sus habilidades interpersonales y de comunicación, canales que le permitirán transmitir un mensaje positivo a toda la fuerza laboral que conforma las organizaciones.

La inteligencia emocional se convertirá en tu mejor aliada en este proceso, ya que te ayudará a ti y a los miembros de tus equipos a aprender a gestionar tanto las emociones propias como las de los demás. Ejercitarla facilitará los vínculos con las personas tanto en la vida misma como en el entorno laboral.

3.- Recárgate de energía. Cuando experimentamos un periodo de cambios vertiginosos, el agotamiento puede venir a tocarnos la puerta esporádicamente, ya que la incertidumbre y el poco conocimiento del escenario al que nos estamos enfrentando pueden provocarnos preocupación por nuestro futuro y el de las personas que nos rodean.

El blindaje emocional, es un factor esencial que nos permitirá poder enfrentar cualquier situación, por muy difícil que parezca, y convertirla en una gran oportunidad. Cuando nos instalamos en este eje, podemos generar nuevas actitudes positivas que nos servirán para enfrentar mayores retos y eventos. El triunfo  sobre ellos se convertirá en nuestra principal carta de presentación.

Practicar la gratitud y el optimismo nos permite eliminar cualquier emoción negativa que nos obstaculice avanzar en la solución de conflictos. Es toda una causa, invita a tu equipo a ser parte de ella.

4.-  Aprende a detectar las grandes oportunidades en los momentos de crisis. Una de las grandes verdades de una crisis es que siempre vienen acompañadas de grandes aprendizajes. La creatividad puede convertirse en tu mejor aliada para la consecución de tus objetivos, ya que las personas que persiguen el éxito deben generar nuevas ideas y soluciones. Una mente abierta a nuevas perspectivas nos permitirá impulsar grandes cosas en un futuro a corto plazo.

Este también puede ser un muy buen momento para estimular a tus equipos a que echen a volar su imaginación y desarrollen nuevos proyectos que aporten valor a la organización y a las personas que la conforman. ¡Desde ahora todos los productos son nuevos!

5.- No dejes de hacer Networking. No debes perder de vista que los contactos siempre pueden representar una nueva oportunidad para tu compañía. Ocúpate de hacer crecer tu red y de fortalecer tus relaciones a largo plazo. Afíliate a organizaciones profesionales y de intereses y asociaciones que puedan sumar valor a tu organización.

Deja que tus rutinas sean las que definan tus resultados

En estos tiempos de cambio, es sumamente importante que nuestra disciplina sea aún más rigurosa que cuando estamos inmersos en la normalidad. La imposibilidad de desplazarnos de un lugar a otro que estamos experimentando en este momento puede contribuir a que se genere un desorden en nuestras vidas. No debemos caer en una rutina tóxica. Para lograr sortear este problema es importante que tomes en cuenta cuatro principios básicos.

1.- Levántate con tiempo. Antes de iniciar tu actividad laboral, puedes aprovechar las primeras horas de la mañana para ejercitarte, tomar una ducha y desayunar. Estas actividades permitirán despejar tu mente y fluir de una manera más orgánica el resto del día.

2.- Toma un buen desayuno. Los alimentos nos aportan la energía necesaria y los nutrientes para poder hacerle frente a nuestra rutina diaria, ya que mejoran nuestro rendimiento físico, lo que redunda de inmediato en la concentración y el comportamiento. Además, está comprobado que un buen desayuno nos permite aumentar el rendimiento y la productividad en el trabajo. Y, lo que es más importante, necesitamos mantener impecables nuestros sistemas inmunológicos. Este debe ser el año más saludable que recordemos.

3.- Haz todo lo que te haga sentir bien. En este periodo de confinamiento, las actividades de recreación, son la oportunidad que necesita nuestro cerebro para recobrar energías. Date un tiempo para leer un libro, realizar una actividad física o escuchar música.

4.- Crea una rutina casi idéntica a la de la normalidad.  Hoy más que nunca nos consta que pasar la cuarentena encerrados en casa ha sido una experiencia nueva que no logramos manejar inmediatamente. Sin embargo, es muy importante que seamos capaces de estructurar nuestro día a día. Seguir una rutina similar a la que vives todos los días en la normalidad, te permitirá ser más eficiente y alejarte de pensamientos que puedan provocar frustración, ansiedad o depresión.

Practica la aceptación y agradece cada oportunidad que te da la vida

En situaciones tan adversas como esta, valorar y agradecer todo lo bueno que hay en nuestras vidas puede marcar la diferencia. Trabaja sobre tu propio ser para convertirte en un agente de cambio y estimula a tu equipo para que también se una a este cambio de piel.

Hoy más que nunca, ten presente que aceptar la situación no implica resignarse, sino mantener la disposición a comprender el por qué y el para qué suceden las cosas. Piensa que un día cercano todos recordaremos este periodo de nuestras vidas como uno de los aprendizajes más grandes que el universo nos pudo regalar. ¡Atesora el cambio y atrévete a formar parte de él!


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