Líderes para mantener el rumbo

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De las crisis se sale con buenos liderazgos. Suena de Perogrullo, pero luego viene la reflexión sobre qué es un buen liderazgo en tiempo de crisis, y entendemos que se define por estas tres características: proporcionar estabilidad, comunicar una clara visión de futuro y mantener a los equipos comprometidos y conectados.

Las organizaciones con directivas mejor posicionadas ofrecen a sus colaboradores una visión compartida para que se adapten y se motiven en variar el rumbo y adquirir los requisitos necesarios para el cambio. Tras este 2020 las estrategias de liderazgo tradicionales han cambiado: surgen nuevas formas de trabajar, surgen nuevas formas de liderazgo.

Los colaboradores sienten que tras la pandemia han aumentado el estrés y la presión. Pocos jefes de equipo han estado a la altura de esta crisis, y este defecto de visión terminará por pasar la cuenta durante 2021. Ya que este momento del año es el más propicio para planificar correcciones de rumbo, queremos entregarles algunas claves para sacar lo mejor de los colaboradores y enfrentar cualquier época de cambio.

Comunícate con frecuencia y transparencia

Trabajar en remoto no debe suponer no hablar cara a cara. Es importante salvar las distancias y que los líderes hablen diariamente con sus equipos. ¡Enciende la cámara y míralos a los ojos!

Anima a los colaboradores a encender su cámara y crea un espacio seguro para ellos donde puedan hablar con sinceridad.

No critiques el espacio donde está, su pelo o su atuendo. Hay muchas realidades y puede que centren sus esfuerzos en el trabajo. Este año ha hecho que tengamos que lidiar en un espacio pequeño con muchos retos así que, aunque esté la cámara encendida, evita la crítica y céntrate en la comunicación.

Saca tiempo para celebrar una videoconferencia con tu equipo, ya sea para una reunión o un café. Asegúrate que tu equipo sepa que puede contar contigo y estás accesible para ellos.

Es importante en estas comunicaciones tener presente sus necesidades como personas y, aunque sea un espacio laboral, debe haber tiempo para relacionarnos, tal como lo hacíamos en la oficina.

Comunicación one to one

Aunque celebres reuniones grupales, también es necesario tener una conexión cara a cara con todos los miembros de tu equipo. Es importante no hacer distinciones y dedicar tiempo a todos.

Puede que algunos temas les sean mucho más confortable y cómodo hablarlos de forma privada, así que selecciona las preguntas y temas para estos one to one.

Entender el contexto de un empleado puede ayudarte a comprender su forma de trabajar y su organización. Ten en cuenta su horario para adaptar las reuniones y el tiempo dedicado a ellas.

Con la pandemia muchos colaboradores han tenido que lidiar con sus hijos y, por lo tanto, han modificado sus horas de máxima productividad.

No todos tendrán la misma disponibilidad ni será necesaria la misma frecuencia de reuniones. La personalización es esencial en las estrategias de un líder. Cada trabajador es diferente y tiene unas necesidades distintas. Ten esto en cuenta al momento de planificar sus estrategias y acciones.

Adapta tu estilo de liderazgo

En artículos anteriores ya hablamos del liderazgo y de las características de los líderes. Convinimos en que estos necesitan manejar varios estilos de liderazgo para adaptarse a sus objetivos y a sus colaboradores. Sin embargo, la disrupción que hemos vivido hace que ciertas cualidades tengan más resonancia que otras entre los colaboradores.

Esto no hace que se deba desechar tal o cual forma de liderazgo, sino tratar de encontrar la forma más efectiva para mantener la productividad y la motivación.

En este momento, por ejemplo ser un líder más cercano y que apoya al equipo tiene mucha más efectividad.

Si normalmente no tienes un estilo de liderazgo personal, empatizar y hablar de temas personales puede ser difícil de entender por parte de los colaboradores y se puede percibir como una preocupación no real. Así pues, el viraje hacia este estilo debe ser paulatino: en este caso, son los líderes quienes parten abriéndose y compartiendo anécdotas y autocríticas, de ese modo se establece confianza.

Cada gerencia o jefatura deberá analizar cómo se comporta ante el equipo y cómo ha variado esa forma desde la pandemia. ¿Ha sido efectiva esa manera de dirigir el equipo? ¿Es necesario cambiarla? ¿No será que sus integrantes han dado más de lo que podían y van a terminar quemándose?

No todos los equipos tienen los mismos problemas, por eso es importante preguntar a tus colaboradores qué necesitan y qué les resulta cómodo.

Debemos de dejar de pensar en el líder como un ente independiente. El líder existe en relación con el equipo. Si no hay equipo, no hay líder: la efectividad se construye entre todos los participantes.

Por ese motivo, en tiempos de incertidumbre lo que conviene es priorizar las necesidades del equipo, anteponiéndolas a tus preferencias de estilo de liderazgo.

Ser líder en estos momentos requiere compasión, empatía y comunicación. Durante una crisis los objetivos y la visión suelen variar, pero las necesidades de acompañamiento y dirección son más fuertes que nunca.

Los mandos intermedios también jugarán un papel importante. Según un estudio realizado por la Universidad de Standford, las organizaciones que han superado los cambios con éxito lo han logrado gracias al empoderamiento de las directivas medias.

Los ejecutivos situados a niveles por debajo de la dirección han sido los más efectivos el momento de impulsar los cambios dentro de la organización. Cuando se opta por una estrategia y se lleva a cabo, el factor para que llegue con rapidez y sin demora al resto del equipo está en el impulso y convencimiento de estos mandos.

Estos mandos intermedios influyen tanto en los altos directivos como en los subordinados. Sin embargo, si no reciben apoyo se ven con las manos atadas cuando se trata de promover esas acciones dentro de la empresa.

Uno de los principales problemas es que estos mandos se sienten inseguros y cautelosos de su autoridad. Es necesario involucrarlos y empoderarlos para que puedan cumplir satisfactoriamente su función.

Fija un objetivo y usa las restricciones como catalizadores de productividad

La reapertura económica será paulatina y la incertidumbre nos acompañara a nivel laboral en los próximos años. Esto quiere decir que las hojas de ruta de muchas empresas cambiarán, y sus líderes con ellas.

Una buena noticia es que cuanto mayores son las restricciones, mayor es la capacidad de innovación y reinvención. En este caso debemos mantener una actitud positiva y ver la crisis como una oportunidad de crecimiento.

Las empresas pueden continuar aportando valor durante la pandemia y, tras ella, lo importante es no perder el ritmo y buscar nuevas soluciones.

Dale poder a tu equipo para buscar nuevas formas y flujos de trabajo, facilítales el cambio y reconoce el valor durante todo el periodo.

Como líder deberás saber entender los cambios y otorgar facilidades para implantarlos. El “siempre se ha hecho así” ya se fue a la basura.

El mayor error es creer que como líder solo debes sortear la crisis: es necesario que estés ahí también cuando termine. Fíjate objetivos a corto, medio y largo plazo y anima tu equipo a luchar por ellos.

Cuando una persona no saben por qué lucha, termina por desistir o se dedica a calentar la silla. Ser líder implica estar en los momentos difíciles y superarlos con un equipo motivado y comprometido.

Una práctica que puedes llevar a cabo es dedicar 30 minutos a la semana con su equipo a planificar los próximos retos que se encontrarán en el camino y qué soluciones pueden aportar en conjunto para solventarlos. Piensen en futuro.

Nunca ha sido fácil ser líder, pero este 2021 es el momento de poner en práctica todos los conocimientos para capitanear un buen equipo. Salgamos ganando.

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