Señales para detectar un mal candidato durante la entrevista

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Los procesos de reclutamiento son caros. Requieren semanas de trabajo, con tiempo invertido por parte de la empresa y los reclutadores, todo con su costo. Un costo que puede terminar yéndose por el desagüe si las decisiones son de mala calidad.

La mala calidad está en las malas decisiones y en las malas candidaturas, y el momento decisivo al respecto está en las entrevistas. Hay señales de alarma que nos pueden advertir así de tempranamente, pero necesitamos poder analizarlas. En este artículo veremos cómo detectarlas y saber si alguien durará o no en la empresa.

Por si no lo sabías, ese es precisamente lo que nos inspira a trabajar en CompuTrabajo. Hemos desarrollado un sistema, SherlockHR, así que sabemos cuándo los costos está mal equilibrados. Lee nuestros artículos al respecto para conocer en qué estamos.

Señales de un mal candidato

  • Actitud poco profesional ante la espera

Una entrevista de trabajo empieza en el momento preciso en el que los candidatos cruzan la puerta. A veces los candidatos deben esperar unos minutos antes de ser atendidos.

En algunas empresas, la persona que recibe y atiende a los candidatos en primera instancia toma notas para ver cómo se comportan.

Si los candidatos trasuntan impaciencia o bien muestran excesivo nerviosismo en el lugar, puede ser una indicación de que no son los candidatos perfectos.

Si por el contrario se muestran amables con las personas con las que se encuentran y esperan con paciencia, eso puede indicar que sienten que pertenece a ese lugar y que encajan.

  • Presumir de las ofertas de empleo que han recibido

Cuando los candidatos empiezan a presumir de las ofertas que han recibido antes de la entrevista, ya es una señal de que no tienen real compromiso y esperan ver qué ofrece tu empresa para decidir a aceptar una u otra oferta.

Esta táctica puede ser usada para que le hagas una contraoferta o bien para que la otra empresa se decida a contratarlo.

Esta actitud da a entender que no le importa la misión de la empresa o los valores. Lo que esta persona busca es una oferta laboral con mejores condiciones y, en el fondo, siempre estarán buscando dónde les brille más el sol.

Dicho lo cual, no es momento de que reprochemos que los candidatos tengan planes de carrera y ambición. Son aspiraciones legítimas. Pero el salario, a veces, no lo es todo y cuando una persona asiste a una entrevista de trabajo es importante que los reclutadores vean que está comprometido con el objetivo de la organización.

  • No hacen ninguna pregunta

Una entrevista es una conversación, así que como tal la persona entrevistada debe ser activa y participar. Hacer preguntas es una clara muestra de interés y también que cuenta con habilidades de comunicación interpersonal.

Los candidatos que no hacen preguntas da mala espina porque o bien no están interesados o bien creen que ya lo saben todo sobre el cargo.

Incluso en los procesos largos es importante que los candidatos sigan preguntando cosas. Por ejemplo, su experiencia en la empresa, temas sobre el sector, etc.

  • No conocen nada de la empresa

Este es uno de los principales errores que comenten los candidatos. También es una preocupación constante para los gestores. Durante el confinamiento, el 60% de los reclutadores ha indicado que lo más difícil de los reclutamientos a distancia es saber si la persona conoce la empresa y si encaja con los valores de la organización.

Es importante que el profesional vaya a la entrevista habiendo realizado una pequeña investigación del sector, la compañía, los últimos productos y la competencia. En esta época ese nimio trabajo no tiene excusa. Tal como es deber de la empresa dejar en claro su identificación y sus metas, es tarea de los postulantes conocer a quién están ofreciendo sus servicios profesionales.

Por ese motivo, a nivel de los valores de la empresa es importante tener en la página corporativa y en la de “Trabaja con nosotros” información relativa a las características y a las cualidades que definen la empresa.

  • Seguridad, no agresividad

Es comprensible que los candidatos estén nerviosos durante la entrevista laboral. Sin embargo, sus respuestas deben mostrar seguridad, en ningún caso agresividad. Cuestión de convivencia.

Por ejemplo, a veces llega una persona y parece que sea esta quien haga la entrevista y tú, como reclutador a quien corresponda contestar correctamente a todas sus preguntas. Esta actitud es un poco agresiva y puede no ser adecuada para el equipo.

Esa agresividad también se puede ver reflejada cuando se le comunica a un candidato que pasa de fase o no. Aunque hayamos hecho test de personalidad, a veces, una reacción puede dar mucha información al gestor de talento y descartar a un candidato por ese excesivo entusiasmo o agresividad.

  • Cuando se quejan por el trayecto

La puntualidad y el trayecto también son dos aspectos a tener en cuenta. Si la persona que postula llega tarde significa que no ha planificado el trayecto o que vive más lejos de lo que pensaba.

Por otro lado, si al preguntarle qué tal el camino se queja sobre el trayecto, el tráfico y lo que ha tardado en desplazarse o estacionar, esto puede vislumbrar una futura pronta renuncia, ya que el traslado supone un tiempo diario que a lo mejor acaba por odiar.

Hay quienes se cambian de domicilio si el cargo les interesa mucho, pero muchos llegarán tarde a menudo o acabarán renunciando al trabajo debido a este inconveniente.

  • No dan ejemplos concretos en las respuestas

Cuando se les pregunta sobre su experiencia laboral, los candidatos deben responder de la forma más detallada posible y con ejemplos prácticos.

Contestar de forma general o con evasivas es un claro ejemplo de que lo que relatan no es 100% real o no tan fiable como creíamos.

Por supuesto, como gestores ya poseemos amplia experiencia al respecto, pero nunca va mal recordarlo y tenerlo en cuenta, sobre todo cuando haya candidatos en duda.

  • Presentarse con poco esmero o con mala higiene personal

Este punto funciona de manera muy similar a una cita. Aunque cueste creerlo, hay personas que llegan a la entrevista como si vinieran de un carrete. Es cierto que el terno y el peinado a la gomina ya no se usan, pero es lícito esperar un mínimo de cuidado en este primer acercamiento. Lavarse la cara es gratis, no le hace mal a nadie y demuestra un mínimo interés.

Sabemos que son rituales sociales, pero no podemos dejarlos de lado. Aunque los reclutadores va más allá de las primeras impresiones, estas cuentan y acaban influyendo en la decisión de la empresa de contratar o no a la persona. En el fondo, se trata de pactos que prometen cumplir con otros pactos.

Por supuesto, tenemos que hablar de excepciones. Imaginémonos a una persona que se presentó de la mejor manera que cabía dentro de sus posibilidades, pero que en el último minuto se le cayó el café encima. No vamos a juzgarla por eso.

Cada caso es único, pero el ejemplo de la cita sigue siendo válido. Hay gente que no se lava ni la cara antes de ir a una cita de Tinder, y para qué entrar en detalles. A menos que esta persona tenga assets personales realmente importante, ¿qué creemos que hará en el futuro?

La importancia de las señales

Son 8 las banderas rojas que pueden ayudarte, junto con tu experiencia y conocimiento, a descartar candidatos que en poco tiempo terminarán abandonando la empresa o no encajarán con la cultura organizacional.

Los perfiles, las áreas y los tipos de candidatos que estás buscando siempre variarán. Sin embargo, estas pistas pueden ser claves al momento de invertir en una u otra candidatura. Sopesa capacidades y necesidades, y oriéntate por estas pistas.


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